Puertas selladas te separan del expediente — cada una con una cerradura de código soviética. Nada de fuerza, nada de ruido. Lee la sala, halla la clave a plena vista, libera el sello. Cuanto más bajas, más frío hace.
Un archivo sellado al este del Muro. Fuerza cinco cerraduras de código soviéticas — un recuento en el control, un tablero de llaves, un manifiesto del depósito, un negativo en el cuarto oscuro y la cámara acorazada interior — y llega al auto antes de que vuelva la patrulla.


